Claustro del Silencio

El "Claustro del Silencio", de estilo manuelino y diseñado por Marco Pires, se construyó entre 1517 y 1522 sobre el anterior claustro románico. Los techos tienen simbología manuelina: la Cruz de Cristo, la Esfera Armilar, el Escudo del Rey Manuel I y símbolos vegetales. Al recorrer este magnífico espacio, encontrará la capilla de Jesús, donde se encuentran las tumbas de D. Pedro Soares (obispo de Guarda) y D. Rodrigo de Carvalho (obispo de Miranda), así como algunas de las imágenes originales de la fachada de la iglesia -el resto se encuentra en las otras capillas de este claustro-. En el ala sur se encuentra el sepulcro del Infante D. Henrique, hijo del rey D. Sancho I (segundo rey de Portugal) y el sepulcro de D. Miguel Salomão (obispo de Coimbra), sobre el que aún se encuentra la lápida de la consagración de la Iglesia en 1228.

DSC01609.jpg

También merece una mención especial el arrimadero de azulejos que recorre las galerías del claustro, de finales del siglo XVIII, cuyos temas proyectan iconografía religiosa tomada de los Evangelios, representando las Bienaventuranzas y las Parábolas de la predicación de Cristo.

En el claustro hay 3 paneles en bajorrelieve, obra de Nicolás Chanterenne, que representan el "Calvario", el "Descendimiento de la Cruz" y el "Ecce Homo".

06_Mosteiro_de_Santa_Cruz_claustros.jpg

En este magnífico claustro hay dos fuentes:

En el plano central del claustro se encuentra una hermosa fuente fechada en 1638 y que se dice que sustituyó a las anteriores, estando su parte superior rematada por la figura de San Miguel sosteniendo el Escudo Nacional;

En la esquina suroeste se encuentra la Fuente de Paio Guterres, fechada hacia 1520 (Paio Guterres fue un caballero medieval vinculado a la formación del reino, a D. Afonso Henriques y a las Casas Religiosas de San Agustín). Esta fuente servía al refectorio mandado construir por D. Manuel I, y estaba llena de carga simbólica.

 

Como vemos este grandioso claustro fue, a lo largo de los siglos, readaptado a las circunstancias y necesidades de las estrategias culturales e incluso políticas, aun así, el Claustro del Silencio que vemos hoy conserva toda su belleza y magnificencia.