Templo de Diana

El Templo Romano de Évora junto con todo el centro histórico es parte del territorio clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986.

El Templo Romano de Évora, símbolo de la presencia romana en la Península Ibérica, es uno de los monumentos más famosos de la ciudad y se encuentra clasificado como Monumento Nacional.

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La construcción del Templo Romano de Évora se remonta al primer siglo, época que Évora era conocida como Liberatias Iulia. El Templo fue construido en el centro del foro (plaza principal) de Liberatias Iulia. Más tarde, en los siglos II y III, el edificio sufrió algunos cambios arquitectónicos.

Con las invasiones germánicas del siglo V, Évora fue prácticamente destruida en su totalidad, siendo que del foro romano sólo quedaron las ruinas del templo, que perduran hasta nuestros días.

 

En la Edad Media, las ruinas del Templo Romano fueron incorporadas en una de las torres del Castillo de Évora, habiendo continuado sus columnas, archipiélagos y base incrustadas en las paredes del Castillo. Entre el siglo XIV y el año 1836, el Templo, que había sido transformado en torre, fue utilizado como una carnicería, siendo gracias a esa utilización que los restos del templo fueron protegidos de una mayor destrucción.

Atualmente o templo está com sua base completa, tem 14 colunas construídas em granito, mas as suas escadas estão em ruínas.

El Templo Romano de Évora ha pasado por un proceso de restauración, coordinado por el arquitecto italiano Giuseppe Cinatti, y considerando sus 2.000 años de existencia, el edificio está en buenas condiciones.